Tuesday, September 12, 2006

Mi música, mis maestros, mi frustración

Mi primera experiencia con la música es un trauma de aquellos, mi pieza oscura. Catástrofe. Por años, durante la educación básica, quise un teclado u órgano. No sé por qué. Creo que alguno de mis amigos tenía uno y pensé "yo también", como me parece que sucede siempre: angustia de las influencias, Bloom dixit. Mis padres me exigían un cierto promedio anual de notas en el colegio, un 6,5 o eso creo. Cuento corto: dos años sin llegar al puto promedio, me moría por el órgano y resultó que terminaron por regalárselo a mi hermana, con clases una vez por semana. Frustración al cubo. Cubo de Durero. Con unas pocas lecturas más y otro tanto de televisión habría podido llegar a la conclusión decimonónica y burguesa de que el interés por la música y los poemas les era propio o bien a las mujeres, o bien al rico ocioso.
Más tarde quise una guitarra, la cual llegó para navidad. Me postergaron las clases de guitarra por tres años. Nunca llegué (ni llegaría, hasta la universidad) al 6,5 de mierda. En primero medio recién me aleccioné. Duré menos de un año con un profesor impaciente por enseñarme técnicas clásicas cuando yo lo único que quería aprender canciones de Metallica ¿Por qué tan poco tiempo bajo la tutela de un maestro? Bajé las notas, y me cago, me cagué- y sigo en lo mismo.
Conseguí más tarde una guitarra eléctrica y se armó una banda más o menos estable en mi curso. Qué buenos años. Si bien más tarde terminé por aprender un montón de canciones, estaba claro que lo nuestro- más bien lo mío- era Metallica. Destaco algunas joyas: de Metallica, Enter sandman, Nothing else matters, Wiplash y casi todo el Kill`em all, y nuestro caballo de batalla, Master of puppets. Otros: Soul Sacrifice, Highway Star, Bohemian Rhapsody (que no salió por culpa de C., un flojo tecladista), entre otras. Debo mucho al gordo A., excelente guitarrista, por enseñarme algunas canciones y a N., baterista, por mostrarme que había más que Metallica en la viña del Señor- o del Diablo, que es al que le gusta el rock. Dios debe escuchar Silvio,
Paralelamente, había un grupo folclórico en mi curso, tipo Inti Illimani pero medio en ruinas, que de a poco fue superándose. El efecto de ellos fue tardío, o casi inexistente, no sé. Hoy cuento entre mis favoritos la música andina, pero le debo a otras personas y circunstancias. Un día, por ejemplo, escuchaba un programa de jazz en la radio Universidad de Chile y tocaron un tema de Freddy Torrealba: Puelche. ¿Por qué? Porque colaboraba en el bajo un eximio pero desagradable jazzista. Me voló la cabeza el puelche. Aprendí a tocar charango con uno prestado por el pololo de mi hermana y luego me hice regalar uno para aprender el temita este. Temón de temones. Lo llevo escuchando más o menos año y medio, de la forma que se escucha un buen tema: una y otra vez, muchas veces por hora, por día, hasta que la cera del cerebro se calcine con las melodías y armonías. Pensándolo bien, no hay otra manera de escuchar música. Cómo hemos sufrido con las frases "Esa ya la escuchamos po, hueón", o "Puta, otra vez tu cagá", o "Sí, es bueno, pero ¿otra vez?". En fin, que los violen , por hueones.
Traumas más, traumas menos, los culpables son todos y nadie. Mis padres me impidieron el teclado, pero me regalaron la guitarra: impidieron las clases de guitarra, pero me regalaron el charango: me huevean porque hago mucha bulla, pero compran los libros y pagan mi carrera de lector ocioso: me huevean porque leo hasta tarde, pero etc. Así. y los maestros fueron varios. Y los no-maestros más, y aumentan su número día a día.

Que fue de...

Mi hermana: Abandonó temprano el teclado. No le gustaba ir a clases. Tiene un oído deplorable.
Pololo de mi hermana: Estudia arquitectura. Toca el charango y la guitarra amenizando fiestas por un poco de ron.
Mi profesor de guitarra: Lo último que supe, gracias a El mercurio, es que ganó un par de premios en España.
Metallica: Cambió el estilo y ya no me preocupa mucho qué hagan, pero sí qué hicieron.
Gordo A.: Estudia ingeniería, creo, en la Universidad de Chile. Seguro sigue tocando.
N.: Estudia teatro en la Universidad de Chile y musicaliza de vez en cuando sus obras. Tiene talento, ojalá se acuerde de mí el hueón cuando sea famoso.
Grupo Folclórico: Alguno estudia cine, otro teatro, otro para médico y guitarrista, otros filosofía, otros ni idea.
Freddy Torrealba: Hasta hace poco hacía clases de música en un colegio. Resultó que una amiga de por ahí estudiaba en ese colegio y lo conocía. A él, claro, no su música. Pueden acceder a Puelche y otras canciones en: http://www.freddytorrealba.cl/prin.htm
Universidad de Chile: Nombre de una universidad en vías de privatización, de una radio, y, por ahora, de un equipo de fútbol menor (también en vías de privatización).
Yo: No soy rico, pero sí ocioso, y con ganas. Gasto el tiempo en leer mucho, escuchar mucha música, tocar mis instrumentos un poco, escribir otro tanto.

1 comment:

Anonymous said...

wow me gusto mucho esta nota creo que tu y yo tenemos mucho en comun man enserio yo soy mexicano y pienso llegar lejos con la guitarra y al igual que tu mis padre no me apoyan ni una madre pero bueno espero si cumplir mi meta y arriba METALLICA!