Estoy terminando la licenciatura. Para ello debo presentar una suerte de tesis que no es tesis, ni tesina, ni monografía. O sea, un gran trabajo, simplemente. ¿El problema? Me está quedando algo así como una colección de citas: No puedo dejar de decir a cada momento "con X", "siguiendo a X", "si pensamos con X", etc. ¿A quién cito más? Pues hoy por hoy a Paul de Man y a Benjamin, maestro de la cita precisa- justa, diría, si una cita puede ser tal cosa como "precisa", porque todo lo que viene después de la cita vale para explicarla. O algo así. Entonces, me defiendo con Benjamin:
"La fuerza de una carretera varía según se la recorra a pie o se la sobrevuele en aeroplano. Así también, la fuerza de un exto varía según sea leído o copiado. Quien vuela, sólo ve cómo la carretera va deslizándose por el paisaje y se desdevana ante sus ojos siguiendo las mismas leyes del terreno circundante. Tan sólo quien recorre a pie una carretera advierte su dominio y descubre cómo en ese mismo terreno, que para el aviador no es más que una llanura desplegada, la carretera, en cada una de sus curvas, va ordenando el despliegue de lejanías, miradores, calveros y perspectivas como la voz de mando de un oficial hace salir a los soldados de sus filas. Del mismo modo, sólo el texto copiado puede dar órdenes al alma de quien lo está trabajando, mientras que el simple lector jamás conocerá los nuevos paisajes que, dentro de él, va convocando el texto, esa carretera que atraviesa su cada vez más densa selva interior: porque el lector obedece al movimiento de su Yo en el libre espacio aéreo del ensueño, mientras que el copista deja que el texto le dé órdenes. De ahí que la costumbre china de copiar libros fuera una garantía incomparable de cultura literaria, y la copia, una clave para penetrar en los enigmas de la China".
Tomado de Porcelana China, del libro Dirección Única.
Monday, November 13, 2006
Una cita
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