Friday, September 21, 2007

Hoy no, mañana sí

Lihn decía que no se escribe X para resolver o responder Y. Se escribe X porque Y es insoluble. De eso trata lo siguiente, de algo insoluble y enigmático, fiable mañana o después, nunca hoY.
El otro día, en los alrededores de San Vicente, conversaba con unos/as estudiantes de antropología sobre, entre otras cosas, la "importancia" o más bien sobre la "validez" o, si se prefiere, sobre la consistencia de las hipótesis (y su correspondiente demostración) o las teorías respecto a la vida misma (entiéndase "cotidiana", "empírica", "palpable", "donde-el-pan-cuesta", etc.) Yo quería pelear- podría decirse discutir pero da(ba) lo mismo, tenía encima una taza de vino con pomelo, unos vasos de cerveza y varios de vino tinto y contando, además de que me atraía una de las niñitas, sí, soy culpable, estaba mi polola ahí mismo y tenía que hacerme el lindo un rato con alguna hueá pero sin parecer (excesivamente) jote- decía, entonces, que quería pelear por la inutilidad práctica, inconfesada, de algun tipo de conocimiento. Y fue ahí cuando me iluminé y decidí por qué nunca podría ser un buen sociólogo o antropólogo o etc., y por qué mi resentimiento, inconfesado e inconciente hasta ese momento, para con todo y cualquier tipo de discurso con pretenciosas y a veces ridículas aspiraciones sociales/istas.
Como ya dije, estaba a punto de la ebriedad, o por ahí, en la frontera. Yo quería pelear. El problema es que medio me daban la razón, hasta que dijeron LÉVI STRAUSS, Levistró, así correctitos. Ra(O)úl Ruiz dice que alguien dijo que pensamos con imágenes. Y las palabras son ante nada y ante todo, imagenes también. Ellos dijeron lo que dijeron y yo pensé DERRIDA-(A)logocentrismo-escritura-etc. Siempre que leo al susodicho me impresiona el cuidado extremo en la elección de palabras, de fuentes, de raíces, lo que sea, y por lo mismo pienso que nunca se tomó tan en serio a sí mismo. Después de todo, aun el filósofo más pedante reconocería que hacer nada le permite su precioso pensar (cosa de imaginar a Descartes al calor de una acogedora chimenea de cuya leña seguro ni se preocupaba, o a Sócrates atiborrándose de comida y jovencitos mientras los esclavos no podían dejar de impresionarse por su fealdad).
En fin, que volví a pensar en Lihn y la culpa gozosa de decir por decir: "ocio increíble del que somos capaces,/ perdónennos los trabajadores de este mundo y del otro/pero es tan necesario vegetar". Disfrutar de la palabra por el sólo hecho de que esté ahí, sin servir de nada y a nadie. Todo esto en segundos, los suficientes para encontrarle el punto a la pelea y decir "¿Han leído a Derrida?", y escuchar placenteramente el "No" de la niña bonita y sus compinches. Lógico, nunca mencioné las palabras "escritura", ni "fonocentrismo" ni nada por el estilo, pero sí dije las palabras "Derrida", "pasa", "por el hoyo", "al tal", y "Levistró", y la pelea siguió un curso más o menos incoherente. Tan incoherente que me cago de risa sólo pensar en mi exaltación (haciéndome el interesante con la niñita, claro está) y las caras excesivamente atentas de los presentes (había más gente, pero unos preguntaban todavía quién era Levistró). En fin, que yo sabía perfectamente lo que (no) hacía y que (no) me lo tomaba en serio.
Los socialistas y los sociales- cómo me aguanto de decir también "culturalistas"- no saben jugar, creen que todo "tiene" que ser de tal o cual forma: propósitos, utilidades, etc. Aunque yo también lo creo a veces. De hecho, muchas veces, como ahora mientras escribo esto, me pregunto de qué chucha sirven todas estas manchas en las páginas en blanco, y termino con la excusa más o menos firme de que esa es una pregunta tan vacía y contundente cómo preguntarse para qué vivir, y se me ocurre que la respuesta podría ser perfectamente la misma.

No comments: