Sunday, December 16, 2007

Friday, December 07, 2007

Se paran y se van

No basta con leernos en castigo por una eternidad los unos a los otros. ¿Qué pasa en una lectura donde quienes leen son más o menos 30 y todos esperan su turno para leer? Pues lo obvio, que nadie quiere escuchar, a excepción tal vez de unos invitados, los padres de alguien, algún poeta o narrador de renombre, de fuste o no da lo mismo, tal vez ellos escuchen y no estén ahí sólo para cumplir con quién sabe qué obligación. Cada uno quiere leer sin escuchar, sin saber que la lógica es la misma en cada boca de cada cabeza sorda. Entonces unos leen y se van. Tal cual: terminan de escucharse a sí mismos, su maravillosa musiquilla dispuesta a los cuatro vientos, la palabra revelada hecha aire, hecha letra. Luego se paran y se van. Tarea cumplida. Los demás, que se jodan, ya me escucharon y que se den con una piedra en el pecho.