que aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria
Jorge Manrique
El primer recuerdo que guardo de Paola es una mañana y una taza de té. Cuando nació mi hija, Paola recordó esas mañanas de salir de la casa apurados de la mano, yo a clases de Kinder y ella a la Universidad. Dijo que no lo podía creer. Ahora me toca a mí, y a todos nosotros, no creer este momento, evadir la mañana del 4 de junio, decirle a tu muerte que no existe. Sí, Paola, tu ausencia es una ilusión, una mentira que no vamos a creer, porque hace menos de una semana, escribiste: “Qué felicidad.......ya firmamos la escritura, ahora viene la inscripción y la casa es 100% nuestra”. Nuestro último encuentro fue para celebrar tu matrimonio con Mauro, cuando coronando su relación con un hogar, un territorio propio, nos abrazamos, nos hablamos, y nos dijimos, sin saberlo, Hasta luego.
Seguro no es la gran cosa, pero aquí tengo un regalo tuyo, una billetera verde que ahora es la billetera más bella del mundo. Dicen que el verde es esperanza. Yo digo que este es un regalo, que hay recuerdos pequeños y grandes para buscar entre el malestar presente tu rostro sonriente, ese que miraremos al espejo cada mañana, mostrándonos tu sonrisa, tu legado. Ibas camino al trabajo y decidiste descansar. Tu muerte no existe porque mi padre fue también tu padre, porque tus hermanos son mis hermanos.
Mi hermana dice que “Fuiste la primera de nosotros en llegar a este mundo y misteriosamente eres la primera en dejarlo. Eres símbolo de unión, perdón, pero, sobre todo, de alegría”. En los recuerdos no tan agradables y en las distancias injustificadamente prolongadas encontraremos la lección del perdón, de los silencios que no debieron ser, de los encuentros que no debieron aplazarse nunca.
En tus más cercanos, tu compañero, tu hija, tu madre y tus hermanos, sabremos encontrar rastros de tu arrojo, de tu garra, de la tarea cumplida con amor. Veremos en Catalina, en la mujer que criaste en el esfuerzo y el cariño, tu ímpetu y perseverancia. En ella comprenderemos que todavía caminas al trabajo.
Tu muerte no es muerte, sino descanso. Te ganaste el privilegio y el honor de descansar junto a nuestros abuelos, en el sosiego de los que merecen tregua. A nosotros nos tocará salir de aquí para encontrar en cada uno de nuestros recuerdos tu memoria, tu vida. Hay personas para las cuales no hay muerte. Porque no has muerto, Paola, sólo has perdido un poco de vida.
Saturday, June 06, 2009
Wednesday, February 11, 2009
Cuestión de economía
La gran economía, la única razonable, es la de hacer la vida agradable
para todos, porque el hombre satisfecho de su vida produce
infinitamente más que aquel que maldice su entorno.
Kropotkin.
para todos, porque el hombre satisfecho de su vida produce
infinitamente más que aquel que maldice su entorno.
Kropotkin.
Friday, January 02, 2009
Casi un año después
Leo la última entrada y todavía me gusta, lo que quiere decir que todavía la siento como si fuera mía.
Pero tendría que agregar que todo ese esfuerzo y esa energía es necesaria. Nació mi hija el 16 de junio, llevo un año de trabajo- ya hablaremos del trabajo-, conocí una pila de gente entre mis alumnos, colegas, compañeros varios, y de alguna manera todo eso significó volver a mis abuelos. No puedo explicar cómo- o sea podría, pero daría para mucho- pero es así. Si bien mi irresolución es la misma, algunas certezas encontraron su piso sólo en la praxis. La que lisia, dice el reverendo Vielma. Lisia, es cierto, pero también construye. Es bueno sentirse parte de algo, aunque obligado por las ciscunstancias, cuando toda tu vida te has sentido fuera. Aun así, todavía creo que cualquier cosa que sea el hombre nuevo (llámesele como se quiera) poco tiene que ver con las grandes alamedas. Tiene que ver más con las calles aledañas, esas de los adúlteros, y con ser, como dijo alguien, el mismo en la calle que en la cama.
Pero tendría que agregar que todo ese esfuerzo y esa energía es necesaria. Nació mi hija el 16 de junio, llevo un año de trabajo- ya hablaremos del trabajo-, conocí una pila de gente entre mis alumnos, colegas, compañeros varios, y de alguna manera todo eso significó volver a mis abuelos. No puedo explicar cómo- o sea podría, pero daría para mucho- pero es así. Si bien mi irresolución es la misma, algunas certezas encontraron su piso sólo en la praxis. La que lisia, dice el reverendo Vielma. Lisia, es cierto, pero también construye. Es bueno sentirse parte de algo, aunque obligado por las ciscunstancias, cuando toda tu vida te has sentido fuera. Aun así, todavía creo que cualquier cosa que sea el hombre nuevo (llámesele como se quiera) poco tiene que ver con las grandes alamedas. Tiene que ver más con las calles aledañas, esas de los adúlteros, y con ser, como dijo alguien, el mismo en la calle que en la cama.
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